“El niño de la prisión” Andrés Iniesta López

Así me llamaban. Los compañeros, los carceleros. Un día me dijo uno: “Andrés, me van a fusilar; me despediré de ti libroandresiniestacuando lo vayan a hacer, lo verás”. Lo vi. Había una sala con una ventana desde la que se veía a los que iban a matar. Y le vi, se llamaba Zoilo Santiago Guijarro, y cuando lo iban a fusilar me gritó: “¡Andrés, niño de la prisión, que tengas más suerte que yo! Un abrazo que no te puedo dar, porque voy atado“. Eso me dijo el fusilado aquel día. No se me olvida nunca el nombre.

Las memorias de Andrés Iniesta López, encarcelado a sus 17 años por el régimen de Franco. Cuando escribió estas líneas tenía 60 años. Este cambio esperanzador le dio la fuerza necesaria para sentarse ante su vieja Olivetti y extraer de su portentosa memoria aquellos fantasmas del pasado que tanto le atormentaban.
Y entonces, todo emergió: su infancia en Uclés, la irrupción de la Guerra civil, la implacable represión que sufrió su familia, la privación de libertad, las humillaciones cotidianas, la terrible rutina de los fusilamientos al alba…
Pero El niño de la prisión nos habla también de la solidaridad entre los presos, del valor de los condenados frente a la muerte y de la resistencia de un niño por sobrevivir en un mundo de hombres envilecidos.

La importancia de testimonios como el de Iniesta es esencial porque hablan de una historia que no se conoce en España o que se conoce mal.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.