“La sombra de Franco en la Transición” Alfredo Grimaldos

sombrafrancotrans“Ir donde está el silencio. Ésa es la responsabilidad del periodista: dar la voz a quien ha sido olvidado, abandonado y golpeado por el poderoso”. Esta breve declaración de principios que aparece en el libro de Amy Goodman ‘En la cama con el enemigo’ (Temas de hoy), también lo aplica Alfredo Grimaldos en ‘La sombra de Franco en la Transición’ (Oberón Memoria), que el autor se ha planteado como un homenaje a los asesinados –más de 100– durante la Transición por miembros de las fuerzas policiales y de organizaciones de la extrema derecha, y que han sido olvidados por la historia oficial.

Alfredo Grimaldos, licenciado en Ciencias de la Información y reconocido y respetado crítico de flamenco, sabe de lo que escribe, porque en sus años de estudiante desarrolló una intensa actividad política –actitud que no ha abandonado y que, por tanto, reafirma su coherencia– y vivió, en carne propia, algunos de los desgarradores episodios –manifestaciones reprimidas duramente por la policía, por ejemplo– que el libro recoge en el apéndice.

El tema que trata este libro ya ha sido objeto de análisis por el autor en numerosos artículos publicados en revistas como ‘Interviú’, ‘Actual’, ‘Motivos de Actualidad’ o ‘Artículo 20’, y su postura crítica contra el discurso oficial de esa alabada etapa, ya la dejó reflejada en el libro ‘Contra el Pacto de La Moncloa’.

Grimaldos ilumina zonas oscuras de un decisivo episodio de nuestra historia contemporánea celosamente ocultado por todos los gobiernos que hasta el momento ha habido. Y denuncia, y demuestra, que en la mitificada como modélica Transición no se quiso romper con el régimen franquista.

La excusa más utilizada por los que gestionaron el paso de la dictadura a la monarquía democrática –no sometida a referéndum, sino impuesta por Franco– fue evitar el peligro de que se volviera a una situación como la de 1936. ¿Existía realmente ese peligro? ¿O fue interesadamente amplificado por el poder para atemorizar a la sociedad y forzar un consenso con las fuerzas de oposición? Y como dice José Acosta en su libro ‘Crisis del franquismo y crisis del imperialismo’: “El franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder específica que integra a la nueva monarquía”.

Sin dogmas

El autor no dogmatiza. Se limita a poner los puntos sobre las íes y a desvelar la verdadera identidad y trayectoria política de determinados personajes. ¿A quién no le interesa que se saque del baúl de los recuerdos la oleada de barbarie organizada que se produjo en los últimos años de la dictadura y en la etapa de la Transición? Obviamente, primero a quienes tuvieron –y a quienes les protegieron– un destacado protagonismo en esos hechos –Fraga, Martín Villa, Suárez, Rosón–; y segundo, a quienes colaboraron –liberales del Régimen y sumisos opositores de calado izquierdista, Carrillo en primer lugar– a poner un velo que tamizara tanto horror.

¿Cómo se puede explicar que hoy personajes como Manuel Fraga, Martín Villa y Adolfo Suárez sigan gozando de crédito democrático y sean para el imaginario social puntales claves en el proceso de cambio? Tan frágil es la memoria que ha caído en el olvido el protagonismo de estos políticos en el proceso a Julián Grimau, en las últimas ejecuciones del Régimen, en los hechos de Montejurra, en la tragedia de Vitoria, en las decenas de muertos en manifestaciones…

El autor constata con datos irrefutables la participación de éstos y de otros –comisarios de policía, jueces, militares, empresarios…– en el diseño, desarrollo y ejecución de algunas de las páginas más sangrientas de nuestra reciente historia. Con su exhaustiva investigación, Grimaldos se niega a que uno de los episodios fundamentales y significativos de nuestro pasado más inmediato haya sido ignorado deliberadamente y activamente ocultado, y quiere que esa etapa histórica pase, tal como se desarrolló, a formar parte de ese legado histórico común que es imprescindible en cualquier sociedad democrática.

Lo que la historia oficial no contó

Los 12 capítulos en los que está estructurado el libro –amén del prólogo, la introducción, el apéndice, las notas…– es un completo caleidoscopio que cuenta lo que la historia oficial no se ha atrevido a contar. Desde cómo se nombró a Juan Carlos y cuál era el papel que la Monarquía tenía que cubrir en el nuevo régimen democrático, hasta cómo la extrema derecha gozó de total impunidad para aterrorizar a la izquierda más combativa y reivindicativa en el primer Gobierno de Suárez, con Martín Villa como ministro de Gobernación, sin olvidar la connivencia del poder con los sectores más golpistas del Ejército, con los mandos policiales más sanguinarios y con los jueces más reaccionarios.

Alfredo Grimaldos no hace una radiografía del periodo 1965-1987 desde el rencor o el odio. La hace desde la imperiosa necesidad de situar a cada personaje en su sitio y dar a cada fuerza política, organización sindical o movimiento social su lugar en la historia. Pero, sobre todo, por honrar la memoria de todos aquellos a quienes por exigir democracia y libertad les cercenaron la vida. ¿No es una cruel paradoja que en el discurso oficial sigan teniendo más comprensión los verdugos que las víctimas?

Ahora, pasado el momento de las ceremonias y las conmemoraciones, no es mala cosa hacer una reflexión sobre lo que pasó en la Transición. Hacer una reparación histórica que no es sino el pago de una deuda de la España democrática con quienes lucharon y murieron por ella.

Ángel Fernández – El Mundo

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